La construcción de la memoria, la identidad y el encuentro. Construir desde los fragmentos.
Hay artistas que pintan imágenes. Otros esculpen formas.
La obra de Verónica Goncalves nace de una pregunta diferente:
¿Qué sucede cuando aquello que parecía roto, olvidado o descartado encuentra una nueva oportunidad para formar parte de algo mayor?
Profesora y Licenciada en Artes Visuales por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, muralista y artista visual radicada en San Carlos de Bariloche desde hace doce años, ha desarrollado una búsqueda que une el arte, la educación y la construcción colectiva.
Su trabajo se caracteriza por la utilización de materiales recuperados y objetos cotidianos que alguna vez tuvieron otra función: mosaicos, vidrio, rompecabezas, piezas de construcción tipo Lego, juguetes, discos de vinilo, CDs, medicamentos vencidos, sorbetes plásticos, botones, tapas, maderas y múltiples elementos que vuelven a cobrar sentido dentro de una nueva composición.
Cada pieza conserva parte de su historia.
Y es justamente esa historia la que vuelve valiosa a la obra.
Porque para Verónica el material nunca es solamente material: es memoria.
Sus retratos de Frida Kahlo, Marilyn Monroe, Janis Joplin, la Niña Afgana, la Mona Lisa o la Venus no buscan reproducir imágenes conocidas. Las reconstruyen desde el fragmento, proponiendo una reflexión sobre la identidad, la belleza, la memoria colectiva y la posibilidad permanente de transformarnos.
Cada obra posee una fuerte carga metafórica.
Las piezas no sólo forman imágenes.
Hablan de las personas.
Hablan de las comunidades.
Hablan de aquello que se rompe y vuelve a unirse.
La Venus realizada con sorbetes plásticos reutilizados transforma un material asociado al descarte en una nueva idea de belleza, invitando a reflexionar sobre el consumo y la responsabilidad ambiental.
Las obras realizadas con medicamentos, rompecabezas, vidrio, juguetes o piezas de construcción resignifican objetos cotidianos para hablar de la vida, del tiempo, de la memoria y de la capacidad humana de reconstruirse.
Su producción artística dialoga permanentemente con otra de sus grandes pasiones: el muralismo participativo.
Desde hace años coordina proyectos donde cientos de personas construyen una misma obra mediante la técnica del mosaico indirecto sobre malla, convencida de que el verdadero valor del mural no reside solamente en el resultado final, sino en el proceso compartido.
Ha desarrollado importantes intervenciones en Argentina, Chile y Malasia.
Entre ellas se destacan El Abrazo de Maipú, realizado junto al Consulado General de Chile en Bariloche como símbolo de encuentro entre ambos pueblos, y el mural internacional Panglima Awang, inaugurado en Penang (Malasia), inspirado en la historia del primer navegante malayo que completó la primera vuelta al mundo durante la expedición de Magallanes. Esta obra reunió a participantes de distintos países, demostrando que el arte puede convertirse en un lenguaje común capaz de atravesar culturas y fronteras.
Es justamente allí donde encuentra el sentido más profundo de su trabajo.
Le apasiona impulsar proyectos.
Contagiar entusiasmo.
Motivar a otros a crear.
Descubrir que personas desconocidas pueden emocionarse construyendo una misma obra.
Tender puentes entre culturas.
Generar encuentros donde el arte se convierte en un idioma compartido.
Para Verónica, construir un mural significa mucho más que colocar miles de pequeñas piezas.
Significa construir confianza.
Escucha.
Respeto.
Pertenencia.
Cada participante deja una parte de sí en la obra y, al mismo tiempo, se lleva consigo la experiencia de haber construido algo junto a otros.
Como docente traslada esa misma filosofía a sus alumnos.
Promueve procesos colaborativos donde el aprendizaje nace del intercambio, de la experimentación y de la creatividad compartida.
Entiende el arte como una herramienta capaz de fortalecer la autoestima, despertar la sensibilidad y demostrar que todos tenemos algo valioso para aportar.
Actualmente continúa investigando nuevas formas de construcción visual a partir de materiales reutilizados y se encuentra desarrollando nuevos proyectos de muralismo participativo e intercambio cultural con instituciones de distintos países.
Más que producir imágenes, Verónica Goncalves propone una manera de mirar el mundo.
Comprender que ninguna pieza sobra.
Que ninguna historia carece de valor.
Y que aquello que parecía roto puede encontrar un nuevo sentido cuando se integra con otros.
Porque, para ella, las obras, las personas y las comunidades se construyen exactamente de la misma manera: pieza por pieza.
Durante todo el mes de agosto, la exposición de Verónica Goncalvez se puede disfrutar en el primer piso de la Biblioteca Sarmiento ubicada en el Centro Cívico de Bariloche. La entrada es libre y gratuita, de lunes a viernes de 10 a 16 hs.
- ANATOMÍA DE LA AUSENCIA. Obra: Janis Joplin
- LA MIRADA QUE RESISTE Obra: Niña Afgana
- La permanencia de la Mirada. Obra: Mona Lisa
- LA MEMORIA ENSAMBLADA. Obra: Frida Kahlo
- EL BRILLO DE LO EFÍMERO Obra: Marilyn Monroe
- Verónica Goncalvez
- LA BELLEZA DESPUÉS DEL CONSUMO. Obra: Venus.
- Verónica Goncalvez en Malasia.


















